La trampa del edadismo el 1 de octubre: por qué no somos «adultos mayores»

Cada 1 de octubre, la conversación pública se llena de homenajes y de palabras amables. Conviene detenerse a mirar qué dicen realmente esas palabras sobre cómo pensamos la madurez.

El 1 de octubre es el Día Internacional de las Personas Mayores. Durante unas horas, instituciones, medios y redes se llenan de publicaciones tiernas, de fotos de manos arrugadas, de agradecimientos por «todo lo que dieron».

No reniego de la visibilidad. Me niego a validar la condescendencia.

Después de años de observar y de trabajar a diario con profesionales que superan los sesenta, creo que en esta fecha se esconde una trampa silenciosa: la autodiscriminación por edadismo. No la que viene de afuera, sino la que uno termina adoptando sin darse cuenta.

Quiero ser preciso con mi postura, porque es fácil malinterpretarla. No hablo de eterna juventud. No defiendo negar el paso del tiempo ni fingir conductas que ya no corresponden. Tampoco ignoro las desigualdades de contexto, de educación o de salud que atraviesan a millones de personas en esta etapa. Hablo desde la realidad concreta. Y en la realidad concreta, el desarrollo humano nunca consistió en ignorar los límites, sino en potenciar la capacidad real desde el punto de partida de cada uno.

Ahí aparece la contradicción cultural más incómoda de nuestra época.

A un joven se le exige crecer. A quien enfrenta una limitación física o funcional, la sociedad lo alienta, con razón, a superarse cada día. Pero cuando un profesional de más de sesenta años dice que quiere seguir expandiendo su impacto, aprendiendo o liderando, la respuesta suele ser otra: una ceja levantada, una sonrisa indulgente, un «¿no es hora de descansar?». Como si la superación personal tuviera una fecha de caducidad que nadie anunció, pero todos conocen.

Lo más delicado es que muchos terminan creyéndolo. Sin que nadie se lo prohíba, dejan de proponer, de postularse, de pedir. Se retiran de la conversación antes de que los inviten a retirarse.

Y el lenguaje ayuda a que eso ocurra.

Fíjate en esto. No existen los «niños mayores» ni los «adolescentes menores». Decimos, simplemente, niños y adolescentes. Pero cuando alguien acumula trayectoria, el idioma siente la necesidad de agregar un modificador restrictivo: «adulto mayor». Un eufemismo que en las últimas décadas quedó asociado a una ecuación equivocada: desgaste, repliegue, obsolescencia. Una palabra que pretendía cuidar y terminó acomodando.

La medicina cambió la expectativa y la calidad de vida. La narrativa cultural no avanzó a la misma velocidad, y esa distancia se paga con talento que se queda sentado.

Porque la madurez no es un paréntesis protegido ni una sala de espera. Es la continuidad natural de la vida en su fase de mayor criterio, responsabilidad y perspectiva acumulada. Lo que un profesional de esa edad sabe no se compra ni se improvisa: se construye con décadas de decisiones, aciertos y errores. Tratarlo como algo que hay que proteger, en lugar de un capital que sigue vivo, es un desperdicio que nadie debería permitirse.

Por eso corresponde usar el término preciso.

Adultos. En pleno ejercicio de nuestra autonomía, nuestra capacidad y nuestra historia.

En el Método Perennial trabajamos exactamente desde ahí: con los talentos naturales, el propósito y el criterio que cada persona ya tiene, a través de coaching y mentoría estratégica, en un proceso de noventa días con resultados medibles. Sin etiquetas y sin utopías.

Si estás en esa etapa en la que tu trayectoria pide trascendencia y un rediseño activo, escríbeme por mensaje privado. Una conversación no te compromete a nada, y a veces alcanza para ver con claridad lo que llevabas tiempo sin nombrar. Si prefieres hacerlo en voz alta, cuéntame en los comentarios qué palabra te gustaría que usaran para describirte. Y si conoces a alguien que merece que lo llamen por su nombre completo, comparte esta nota con él o con ella.

3 Cosas a tener en cuenta para comenzar a hacer actividad física

Te estás cuidando lo suficiente?

Quienes no somos deportistas profesionales o tienen inculcada la actividad deportiva, tenemos infinidad de excusas para dejar para luego el cuidado de nuestro cuerpo, y, siendo sinceros con nosotros mismos en la mayoría de los casos ninguna excusa tiene asidero.

Pero llega un día donde hacemos un «click» y decidimos que debemos cambiar.

Siempre es un buen momento para comenzar a mejorar nuestro cuerpo y mente

¡¡¡Excelente!!!

¡Queremos tener una forma envidiable!

Es posible hacerlo, y para ello siempre hay que tener en cuenta por lo memos tres puntos muy importantes:

  • Visitar al médico para saber cómo estamos de salud y comentarle nuestros objetivos. (Fundamental)
  • A partir de allí, comenzar una rutina acorde a nuestro cuerpo.
  • Siempre tener en cuenta que no hay resultados milagrosos y rápidos.

Otro punto a tener en cuenta, tan importante como los anteriores: Ser constantes y regulares con las rutinas.

Como todo, siempre debemos respetar nuestro cuerpo, no querer ser más de lo que somos hasta ese momento (pero no quiere decir que no intentemos superarnos, solamente tomarlo con calma), la constancia hará el resto.

No es necesario asistir a gimnasios súper tecnológicos, como tampoco suponer que no podemos realizar actividades en casa.

Para la mayoría de nosotros comenzar a utilizar nuestro cuerpo como sistema de pesas o cargas para fortalecer los músculos o mejorar la respiración es suficiente para comenzar, se puede encontrar mucha literatura al respecto. Dejo el enlace a una nota de BBC mundo al respecto, y como indiqué antes, puedes buscar mayor información sobre este tema.

A medida que mejoremos podemos ir aumentando la complejidad pero siempre de acuerdo a lo que indiquen los profesionales.

Lo importante es tener asesoramiento y apoyo de profesionales en la materia.

La constancia hará el resto, incluso casi sin darte cuenta verás que cambia tu estado de ánimo y poco a poco irás superándote.

¡Descubre cuál es tu actividad preferida y comienza a disfrutar!

¿Cuál es la mejor?

¡Aquella que te haga sentir bien y con ganas de empezar la próxima sesión y no en buscar excusas para no hacerla!

Con la asistencia correcta no tendrás inconvenientes en la actividad que más te guste hacer

Existen infinidad de notas, sugerencias y rutinas para comenzar, queda en tu espíritu elegir la que más se adapte a tu forma de ser y a los resultados que quieras llegar, solamente limitada a lo que te indiquen los profesionales de la salud.

¿Cuál te gustaría comenzar?

¿Ya estás realizando actividad? ¿Cual?

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Actividades a realizar cuando termine el confinamiento ¿Cambian mis hábitos al salir de la cuarentena?

Saliendo de la rutina de estar en casa

Es una tarde soleada, agradable, ideal para “no hacer nada”

Un pensamiento agradable hasta no hace mucho tiempo, que invitaba a escapar de vértigo diario, bajar un cambio y conectarnos con nuestro interior, en una soleada playa o en un valle entre montañas, lejos de la ciudad.

La llegada de la pandemia y el aislamiento social tuvo como consecuencia un cambio drástico en nuestra rutina, el “no hacer nada” se hizo realidad (para muchos), sólo que cambiamos la playa y el valle por nuestros hogares, y comenzamos a utilizar nuevas formas de comunicarnos (los invito a leer ¿Cómo nos llevamos con la tecnología?)

El «no hacer nada» complicó el día a día, para todos, en mayor o menor medida.

Hoy muchos países están llegando a un punto donde la situación está bajo mayor control, con tendencia a estabilizarse en los números de casos, lo que permite diagramar la vuelta a una vida un poco más alejada del encierro.

¡Hurra! ¡Podemos empezar a retomar algo de nuestra rutina!

¿Es esto tan así? Noto en mucha gente que si bien están esperando el regreso a actividades sin restricciones, la ansiedad por salir del encierro no es tan urgente como hasta hace unas semanas.

Dentro de los diferentes grupos en los que estoy veo que disminuyó la cantidad y efusividad en los mensajes, como si ya nos estuviera resultando cada día un poco más agradable no salir de casa

No nos tiene que ganar la indiferencia (ayudada por las comunicaciones actuales, donde por suerte nos hemos podido mantener cerca de nuestros afectos más allá que no estén bajo nuestro mismo techo) (punto en contra de la tecnología si nos lleva a suplir el contacto diario con una videollamada, termina siendo más cómodo, ¿no?).

Sin desentendernos de las estrictas medidas de higiene que debemos seguir manteniendo podemos retomar nuestra actividad diaria dentro de lo permitido.

Esta sensación la estoy viviendo también en lo personal, y la reflexión viene luego de consultar con amigos los cuales también se sienten de la misma manera.

Sin embargo no lo veo como apatía sino como un cambio en la forma de resolver las cosas.

Siguen siendo muy importantes las relaciones con nuestros afectos, y adaptándonos a la nueva realidad del momento podremos organizar reuniones más cercanas, en nuestros hogares en lugar de ir a sitios muy concurridos (siempre que sean actividades permitidas).

Observo como “efecto colateral” una disminución del ansia de consumo que veníamos teniendo, referida a bienes no indispensables por supuesto

Ejemplo de esto es que quien tiene su rutina de ejercicios la sigue manteniendo, en casa, y quien no lo pensaba por el motivo que fuere ha comenzado a interesarse en realizar algún tipo de actividad.

Nos estamos dando cuenta que no es necesario un equipamiento ultra sofisticado ni costosos lugares donde mostrarnos, nuestro cuerpo suple las funciones de muchas máquinas. En la nota ¡No tienes edad para eso! también trato el tema de la actividad.

Teniendo en cuenta lo expresado antes estoy comenzando una nueva agenda con proyectos diarios en la medida que el levantamiento de la cuarentena lo permita, la idea es no caer en la indiferencia.

  • Retomar la actividad física
  • Reunirme con los amigos
  • Disfrutar lo que nos rodea
  • Elegir dónde poder relajarme con música y lectura

No necesariamente será todo igual que antes, pero tomando los debidos recaudos sanitarios podemos salir del confinamiento siguiendo las directivas sanitarias correspondientes.

Me gustaría que compartas en los comentarios cómo te estas preparando para retomar tus actividades.

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Evoluciona la sociedad, la mentalidad cambia ¿o no tanto?

La conciencia sobre discriminación: discriminar no es pensar

Como sociedad, ¿seguimos discriminando?

La sociedad ha evolucionado mucho en los últimos 50 años, somos de mentalidad más abierta, vemos al otro igual a nosotros, sin diferencias.

¿Es esto tan así como se pregona o es poco más que una expresión de deseos?

Hemos visto muchos cambios y aceptaciones, sin embargo muchas veces queda la sensación que no todo lo que brilla es oro.

Nos llenamos la boca con bonitas expresiones de aceptación y entendimiento, sin embargo en el día a día vemos que:

-Las nuevas generaciones hablan muy convencidas de cuidar a «los adultos mayores», o «población de riesgo», refiriéndose a personas mayores de 50 años, y muchas veces en forma condescendiente pues «no se saben vincular con las tecnologías», sin siquiera tomar conciencia que estas personas vieron nacer lo tecnología que hoy tenemos al alcance de la mano, y tienen mayor conocimiento de los fundamentos de ésta que nuestros jóvenes.

Lo expresado arriba vale tambien en el sentido contrario, para profundizar un poco en ello pueden ver «¿Jóvenes o mayores?» en este mismo blog.

-En los grupos de cualquier índole: Hubo grandes avances respecto de la discriminación cualquiera sea su forma, pero muchas veces (de forma consciente o no), estos grupos que tanto luchan para que sean tratados sin distinción alguna son tambien discriminadores hacia quienes son diferentes a ellos.

Deseamos erradicar el bullyng en los colegios pero muchas veces los padres lo inculcamos en casa, consciente o inconscientemente (muchas veces a traves de comentarios que parecen no ser ofensivos, pero que los niños decodifican de otra manera).

Y puede seguir la lista de ejemplos, en el campo que se nos pueda ocurrir, por lo que el camino a recorrer recién comienza, tenemos mucho para hacer.

Quizás intentando ponerse en la piel de quien tenemos enfrente podamos seguir avanzando, siempre que hagamos este ejercicio a conciencia, recordando que no todos somos iguales y tenemos momentos buenos y malos, que pueden no coincidir con nuestro estado de ánimo en algunas situaciones, tambien en esto radica la diversidad.

Parte del ejercicio es mentalizarnos que no siempre «el otro» es quien está equivocado

Tampoco podemos hacer que el resto sea una copia de nosotros, como tampoco nos gustaría que nos condicionen para ser igual que los demás.

Todos tenemos el derecho de mostrarnos tal como somos, obviamente dentro del marco del respeto hacia la comunidad.

Pensemos que los escollos para la aceptación están de los dos lados del mostrador, por el motivo que sea.

Vamos por un buen camino, recién empieza y podemos dar el ejemplo.

¿Qué actitudes propondrías para poder mejorar cada día un poco más?

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