Sin entrar en discusiones nostálgicas, sigue teniendo actualidad la frase que solíamos escuchar de nuestros mayores:
¡Qué hermosos tiempos los de antes!
Si te preguntas a qué viene esto, ya te lo digo:
No es novedad que todo se quiere de forma inmediata cada vez más.
El tiempo parece no alcanzar.
Nos esforzamos por ser multitareas, pero, a costa de qué?
-Familia
-Tiempo personal
-Salud
¿Cómo está tu balance trabajo-estrés-familia?
Estamos llegando al momento del año donde comienzan nuestros balances internos, analizar las espectativas con las que comenzamos el año y hasta qué punto se realizaron.
Puedes ver que tus proyectos (por lo menos los que tenías como prioritarios) se han cumplido o están en una excelente fase de desarrollo.
Es un gran aliciente para ir por más.
Puede darse el caso que no hayas logrado lo que te propusiste, en este caso tendrías 2 opciones:
Lamentarte por ello
No tomarlo como un fracaso sino como una etapa de experiencia.
¿Podemos salir de esto?
La respuesta es sí, con una planificación adecuada.
Te dejo una tarea…
¿Has empezado tu balance de fin de año?
¿Cómo te ha ido?
¿Lograste tus objetivos?
¿Conciliaste tus tiempos laborales con los prsonales?
Déjame en los comentarios tus experiencias.
Si han sido positivas, a seguir por más!!!
Si por algún motivo no has podido lograr algo de lo que te habías propuesto, envíame un mensaje y me pongo en contacto contigo.
Te ayudo.
Si te ha gustado la nota regálame un like y compártela.
Suscríbete para ser de los primeros en leer nuevos artículos.
…Y resulta que, de vez en cuando, o quizás, más seguido de lo que creemos, estamos pensando:
«¡¡¡El mundo está en mi contra!!!!»
¿Está bien sentir tanto enojo?
Ante todo, y seamos sinceros, con una mano en el corazón, ¿a quién no se le ha cruzado ese pensamiento en algún momento?
Suceden esos instantes donde todo parece estar mal, nada nos sale bien.
Ponemos nuestra mejor intención…. y nada.
Otra veces percances que afectan nuestra salud.
Infinidad de cosas nos suceden cada día, ya sean buenas, regulares o malas.
Por algún motivo nuestro cerebro tiende a tener más presentes los hechos que consideramos que no nos son favorables (ya sean ciertos o no).
El tema es que tendemos a funcionar «en automático», y muchos de los acontecimientos que nos surcan día a día no los apreciamos en su totalidad y con la necesaria dosis de imparcialidad necesaria.
¿Es la vida en contra nuestra o nosotros contra la vida?
Parece un juego de palabras, pero no lo es ni mucho menos.
Todos «tenemos nuestra cruz», en mayor o menor medida, que llevamos a cuestas.
Desgraciadamente cuando no estamos de buen ánimo tendemos a creer que solamente nosotros recibimos la ira del universo, y, aunque no lo queramos admitir, lo hemos pensado más de una vez.
Me ha pasado, más de lo que me gustaría admitir, creo, por eso esta nota, no es mi intención dar sermones sobre cómo llevar nuestra existencia, sino poder contentarte que es posible salir de ese estado.
¿Y cual es la magia para dejar el enojo de lado?
Si estás esperando soluciones mágicas, lamento comunicarte que de aquí no saldrán.
He tenido momentos buenos, regulares y malos, y en algún momento pude ver que no tenía de qué quejarme.
Personas que realmente han tenido CONTRATIEMPOS en sus vidas (sí, con mayúsculas, y no me gusta decir problemas u obstáculos), nos demuestran a diario que se pueden superar.
Cada uno encuentra su fórmula, a veces se busca, otras llega desde el lugar menos pensado, la cuestión es no dejarse ganar por el desánimo.
Partiendo de la aclaración que en los momento que no estaba tan bien fueron de bajones emocionales, un día, sin buscarla, llegó una noticia referida a la forma de encarar la vida que tienen algunas personas que han pasado la barrera de los 50 años (mi caso), en muchos aspectos me sentí identificado y me levantó la estima, y me ha permitido ayudar a otras personas.
Otras veces una nota en la TV o algo visto en Internet me permitió ver las cosas de otra manera.
Si bien muchas veces no tenemos la solución definitiva a lo que nos aflige, podemos notar que día a día las nubes oscuras de nuestros horizontes se van aclarando.
Te dejo algunos ejemplos de personas que han podido hacerlo.
Independientemente de nuestra edad, incluso desde pequeños, sabemos que la jubilación es una de las etapas que van a marcar nuestras vidas.
De niños, se suele asociar con los abuelos y la libertad de que disponen para que puedan pasar tiempo con nosotros.
En la etapa adulta, muchas veces se ve como algo que necesitamos que llegue pronto, agobiados por el trajín diario del trabajo, la familia y la sociedad.
¿Y qué sucede con quienes ya la reciben?
Surgen a la luz sentimientos encontrados.
Por un lado, llega el momento a partir del cual podemos dejar de lado gran parte de las obligaciones del día a día, o bien realizarlas a otro tiempo.
Por otro lado, está instalado en la sociedad el asociar el retiro laboral como «el comienzo de la fecha de caducidad», es decir, se empieza a ver en quien se retira (o está a punto de hacerlo) a una persona que no debería tener mayor actividad que la de ver pasar el tiempo.
Parte de ello también tiene que ver con la independencia de nuestros hijos que posiblemente ya tengan su propia morada, con su familia constituida o en proceso de ello, con el vacío que también se genera en casa por el hecho que lo anteriormente dicho genera.
Esta nueva etapa nos da la libertad de disfrutar más, seguir haciendo lo que nos gusta, reencontrarnos con amigos…
¿Nos jubilamos y se termina todo?
Si bien es natural que a medida que transcurren nuestras vidas se empiecen a hacer sentir con mayor asiduidad los síntomas del desgaste del cuerpo, esto no significa que hay que resignarse.
Es mi punto de vista que si bien se llega al final de un ciclo importante, también podemos celebrar el inicio de otro con igual o mayor importancia:
El de poder dedicarnos a nosotros.
Por supuesto como primer medida (incluso deberíamos tener la precaución de comenzar con bastante anticipación) el acompañamiento de nuestro médico es fundamental para conocer nuestras fortalezas y debilidades, en forma integral.
Siendo conscientes de esto,
¿Qué sería lo que no nos permite tomar la aventura que puede estar por venir?
Nuevamente un gran abanico de posibilidades
Estando en pareja, volver a descubrir la privacidad de la vida en común es todo un gran desafío, muchas veces sin darnos cuenta caemos en una rutina donde si bien los sentimientos siguen estando, lentamente se van perdiendo los pequeños detalles que antes se tenían.
El retomar esas pequeñas cosas no teniendo que lidiar con el despertador o las rutinas del trabajo es una tarea apasionante.
Hay posibilidad de encontrar sobre cualquier cosa que nos interese, como ya sabemos.
Posiblemente una vez que pasamos los 50 vemos que hemos formado una familia, tendremos un grupo de amistades, un trabajo que nos ha permitido lograr y mantener lo anterior.
En este punto, y también a medida que vamos llevando más años encima, tendemos a decir que con lo que hemos conseguido nos sentimos plenos y no nos falta nada (salvo, posiblemente quienes por diferentes circunstancias no tengan una compañía de vida).
No está mal pensar así, todo lo contrario.
Solamente que muchas veces si indagamos un poco más profundo en nosotros, con sinceridad, puede llegar a surgir el «en realidad me gustaría….»
¿Y si probamos a hacer aquello que nos gusta y nunca nos animamos? Siendo conscientes de nuestra realidad y a nuestro ritmo lo podemos hacer…
Entonces, de ser así, ¿qué te estaría impidiendo hacer aquello que te haga sentir aún más pleno?
En mi caso particular, estando cerca de la edad de la jubilación (en realidad hace algo más de una década), me surgió esta inquietud, y desde entonces fui comenzando diferentes proyectos que siempre tuve en mente y siempre estaba «la excusa perfecta» para no hacerlo.
Empecé a tomar algunos cursos (en principio breves), inicié actividad deportiva (cosa que sigo haciendo), y sigo tratando de crecer en todos los aspectos, sin descuidar a mi familia.
Al contrario de lo que podría suponerse, el encontrar tiempo y espacio para seguir creciendo me permite estar más cerca de mis afectos, me di cuenta que me despeja la mente y puedo estar en casa sin traer los malestares del trabajo o de la calle.
¿Y cuál es tu opinión al respecto?
¿Ya has tomado decisiones para seguir creciendo?
Déjamelo saber en los comentarios, nos ayudan a seguir creciendo.
Si te ha gustado la nota dame un me gusta y compártela en tus redes.
No olvides suscribirte para recibir las notificaciones de nuevos artículos y ser uno de los primeros en leerlos,
¿La educación es sinónimo de querer seguir creciendo?
Muchas veces damos por sobreentendido que quienes han recibido una mayor educación son quienes menos dificultades tienen para seguir creciendo.
Aclaro que en este caso seguir creciendo no tiene nada que ver con expectativa de vida, sino con las ganas de sentirnos realizados en lo que hace a nuestro ser.
¿Qué podemos hacer?
Tener proyectos, seguir incorporando cosas nuevas todos los días, en cualquier aspecto:
Desarrollar nuevas habilidades
Comenzar a estudiar algo que nos apasione
Mantener una actividad física regular
Interactuar socialmente.
Aclarado esto, y volviendo al comienzo de la nota, entiendo que esa percepción es errónea.
El seguir creciendo es totalmente independiente a la educación.
Si bien puede ayudar, no es una condición que sí o sí deba ser necesaria.
De hecho, se da el caso de profesionales universitarios que, si bien pueden ser personas que han recibido un alto grado de instrucción, solamente siguen estudiando o capacitándose para seguir dentro del mercado laboral, y fuera de este ámbito pueden ser totalmente inactivos.
Incluso se da el caso de profesionales de muy alta capacidad que son reacios a trabajar con las nuevas herramientas que día a día se presentan en todos los campos, siguiendo con los métodos de nuestras épocas de estudio, casi «solamente con lápiz y papel».
Por supuesto que esto no es una generalización, es solamente una observación a tener en cuenta a quienes se auto discriminan suponiendo que su destino es solamente envejecer y ver pasar la vida, más allá que podamos estar bien ya sea en lo económico, familiar o sentimental.
La edad no es motivo para no seguir aprendiendoEstá en nosotros intentar aquello que nos haga sentir bienCualquier actividad que escojamos si nos hace bien nos permite seguir creciendo
El querer quedarnos donde estamos es inherente a todos y cada uno de nosotros.
En todo momento podemos optar por seguir creciendo, un ejemplo de ello puede ser el tener en cuenta nuestros errores para no cometerlos en el futuro.
Así como mencioné antes quienes por el motivo que sea deciden estancarse, del otro lado están quienes más allá de sus ocupaciones y preocupaciones deciden tener actividades complementarias que los reconforten, incluso dejando de lado prejuicios (aquí puedes leer algo más)
El querer seguir creciendo nos ayuda tanto a disfrutar con mayor plenitud, incluso en los malos momentos las cosas se ven con otra perspectiva, y también nos permite ser cada día mejores como personas.
Es cuestión de «cambiar el chip», y decidirnos a mejorar.
Seguir creciendo es cuestión de actitudSer cordiales y empáticos y disfrutar lo que hacemos son claves para nuestro crecimiento como personas
Con confianza, estando seguros de lo que queremos, y rodeándonos de gente positiva es posible.
Cuando decidimos avanzar en este camino debemos ser conscientes de los pro y los contras, en otra palabra, ser responsables de lo que vamos a hacer.
Conclusión
La elección entre seguir creciendo o simplemente seguir envejeciendo está en nosotros, no hay ningún impedimento salvo las piedras que nosotros queramos poner en el nuestro camino.
Solamente debemos tomar consciencia de nuestra realidad y proceder en base a ello, por eso te animo que sigas creciendo y me indiques en los comentarios en cuales aspectos quieres seguir creciendo.
Si necesitas contactarte con nosotros en privado haz clic aquí, será un placer acompañarte en el proceso
Si te ha gustado la nota déjame un me gusta, suscríbete al blog y estás invitado a participar en la comunidad con tus comentarios, siempre son bienvenidos.
También puedes compartir la nota si ha sido de tu agrado.
Siempre tenemos algún proyecto en mente, no importa el tamaño del mismo, en algún momento surge alguna inquietud que nos gustaría realizar.
Hasta aquí todo perfecto, tenemos varias ideas en mente, y una de ellas se termina decantando como la mejor para ponerla en práctica inmediatamente.
Y es en este preciso momento donde casi siempre comenzamos a auto excusarnos para postergarla:
No tengo tiempo
¿A esta edad?
Eso no es para mí
Voy a terminar haciendo el ridículo
Y la lista se puede tornar interminable…
Las excusas no son solamente ideas propias
Todos en mayor o menor medida tenemos algunos de estos pensamientos para retrasar el momento de romper nuestra rutina.
Porque en definitiva, salvo contadas excepciones, se trata de esto: Nos cuesta salir de la zona en que estamos cómodos.
Solamente tenemos que mirar a nuestro alrededor, seguro encontraremos alguien en esta situación (además de nosotros)…
Por supuesto, siempre teniendo en cuenta nuestra realidad, un análisis lo más sincero posible hacia nosotros mismos casi siempre nos indicará que la mayoría de los proyectos que tenemos en mente son posibles de comenzar.
¿Sinceramente tengo posibilidades de hacerlo?
Siempre teniendo en cuenta nuestras limitaciones, y con las consultas a nuestros médicos entiendo que la respuesta se sí, ya sea de comenzar o retomar estudios, querer realizar alguna actividad física o lo que sinceramente nos haga sentir mucho mejor.