¿Y cuál es tu excusa?

Proyectos que tenemos en mente

Siempre tenemos algún proyecto en mente, no importa el tamaño del mismo, en algún momento surge alguna inquietud que nos gustaría realizar.

Hasta aquí todo perfecto, tenemos varias ideas en mente, y una de ellas se termina decantando como la mejor para ponerla en práctica inmediatamente.

Y es en este preciso momento donde casi siempre comenzamos a auto excusarnos para postergarla:

  • No tengo tiempo
  • ¿A esta edad?
  • Eso no es para mí
  • Voy a terminar haciendo el ridículo

Y la lista se puede tornar interminable…

Las excusas no son solamente ideas propias

Todos en mayor o menor medida tenemos algunos de estos pensamientos para retrasar el momento de romper nuestra rutina.

Porque en definitiva, salvo contadas excepciones, se trata de esto: Nos cuesta salir de la zona en que estamos cómodos.

Solamente tenemos que mirar a nuestro alrededor, seguro encontraremos alguien en esta situación (además de nosotros)…

Por supuesto, siempre teniendo en cuenta nuestra realidad, un análisis lo más sincero posible hacia nosotros mismos casi siempre nos indicará que la mayoría de los proyectos que tenemos en mente son posibles de comenzar.

¿Sinceramente tengo posibilidades de hacerlo?

Siempre teniendo en cuenta nuestras limitaciones, y con las consultas a nuestros médicos entiendo que la respuesta se sí, ya sea de comenzar o retomar estudios, querer realizar alguna actividad física o lo que sinceramente nos haga sentir mucho mejor.

Haz clic aquí para ver un ejemplo de ello (video de Youtube)

No solamente estamos hablando de proyectos que involucran actividad física, haz clic aquí para ver algo más al respecto

Cuando hay voluntad las excusas se esfuman

Visto que muchas veces es cuestión de actitud, les recuerdo algunas cosas a tener en cuenta:

Es así como lo veo, y trato de hacerlo dentro de mis posibilidades:

Hago actividad física regular

Me informo y trato de aprender cosas nuevas todos los días

Visito regularmente a mi médico.

Es una forma de seguir creciendo día a día.

Te invito que dejes en los comentarios tu opinión, ¿Eres activo o pones excusas?

Suscríbete con tu mail para recibir notificaciones de nuevas entradas.

También son bienvenidos tus comentarios, tanto buenos como críticos (siempre con respeto), me ayudan a seguir creciendo.

Comparte esta nota en tus redes para ayudar a crecer a esta comunidad.

…Y seguimos avanzando en la vida

Hace poco más de un año, se produjo un hecho que cambió drásticamente el estilo de vida de todo un planeta.

Lo que comenzó como un hecho aislado literalmente cambió al mundo, en mayor o menor medida no hay rincón del globo que no haya visto alterado su día a día.

La mayoría de nuestras rutinas se vieron alteradas, al igual que el estado de ánimo.

Al contrario de lo que se podría suponer, en general no nos ha detenido, sino que en cierta forma nos ha alentado a seguir avanzando con nuestras vidas.

No podemos ocultar el hecho que como sociedad no estamos acostumbrados a tener que restringir nuestra actividad fuera de casa, en general las restricciones a la circulación traen consigo también angustias en todos al sentirnos limitados en nuestros quehaceres diarios.

Siempre se puede ver una oportunidad

En los rubros en que se pudo, se modificaron las formas de trabajo, y tomaron relevancia las modalidades que creíamos que sería muy compleja la adaptación, como el teletrabajo, las ventas online reemplazando la operación cara a cara, las entregas a domicilio de comidas elaboradas (no hablo de las casas de comida rápida, sino de empresas donde creían que esta modalidad era imposible).

En este punto, se podía presuponer que los mayores perjudicados serían los trabajadores de mayor edad, pues se suponía «que no están al tanto de la tecnología»

Al contrario de lo que se podría suponer, no hay mayores conflictos para los no tan jóvenes en trabajar desde casa, disponiendo de un equipo se adaptaron sin inconvenientes.

Como punto a favor, respecto de la gente más joven, muchos ya han pasado la etapa de encargarse de sus hijos, por lo que pueden disponer de un mejor manejo de su ambiente de trabajo, enfocarse mejor y mejor control de sus horarios.

El hecho detener el lugar de trabajo en casa no resulta un inconveniente.

De similar forma quienes tienen negocios de venta y se aventuraron en algún momento a llevar su empresa a internet con página propia, con muy pocas cosas han llevado adelante la venta online, sin deferencias a un emprendedor joven, estando de igual a igual.

Para quienes apuestan a avanzar y crecer, los posibles inconvenientes los incentivan a seguir creciendo.

Literalmente, tenemos frente nuestro un mundo lleno de posibilidades.

Personalmente sigo apostando al crecimiento.

¿Y tu?

Me complacería mucho que me indiques desde dónde lees esta nota y qué temas te interesan, me ayuda a crecer y a tener mejor perspectiva de nuestra generación.

Si te ha gustado la nota házmelo saber en los comentarios, son muy bienvenidos, y compártela en tus redes sociales.

No olvides suscribirte para recibir notificaciones de nuevas entradas.

Pensar antes de hablar…

¿Hablamos antes de pensar o pensamos antes de hablar?

  • Ya está… Lo tenía que decir…
  • Uf… Si no lo decía explotaba…
  • Soy así, no me puedo callar las cosas, las tengo que decir….

¿Cuántas veces hemos escuchado estas frases o las hemos dicho?

Se siente muy bien poder decir «todo lo que tenemos dentro»…

Es una condición de todo ser vivo, no exclusiva de los seres humanos, entiendo, que expresen todas sus incomodidades.

Una forma de defensa, muchas veces referida a aliviar tensiones internas más que a una situación externa puntual del momento.

En animales, como posibles gruñidos o alejarse de lo que los incomoda, sin tener efectivamente una actitud belicosa.

En plantas, activando algún sutil mecanismo de defensa.

¿Quién no ha visto una mascota que prefiere no acercarse a determinadas situaciones o personas?

En el caso de los seres humanos, la reacción de descarga puede pasar por planos diferentes, que involucran de mayor forma nuestros pensamientos.

Una cuestión de cultura

Nos enseñan a socializar con nuestros semejantes, suponiendo una sociedad ideal.

Recién ahora se está comenzando a tener en cuenta, desde mi humilde punto de observación, que no vivimos en una sociedad ideal, sino en un planeta donde no todos somos iguales y reaccionamos de diferentes formas ante hechos similares.

No estoy hablando de catástrofes universales ni nada semejante, sino del trato diario con nuestros semejantes.

En el caso de esta nota se refiere a las relaciones con nuestros entornos cercanos, con quienes interactuamos todos los días, sea en nuestro entorno familiar, en el trabajo, con nuestros vecinos…

Tenemos un instrumento realmente fascinante en nuestro poder, nuestra mente, y muchas veces lo mal utilizamos.

Sobre todo en los aspectos del día a día.

Como expresé más arriba, nuestra sociedad no es ideal, lo que significa en la práctica que no todos reaccionamos de la misma forma ante la misma situación.

Infinitos son los motivos que generan (pequeños o no tanto) conflictos con quienes nos rodean, y no siempre podemos llegar a soluciones satisfactorias.

Tenemos la gran habilidad de ser seres pensantes, el pensamiento nos permite avanzar, pero muchas veces parece que cuando hay algo que nos hace sentir a disgusto en algún en algún entorno hablamos antes de pensar…

Volviendo al tema de nuestra formación y la posibilidad de socializar, nos enseñan a tratar de ser cordiales y respetuosos, hecho fundamental para vivir como seres sociales.

Fundamentalmente a ser cordiales y respetuosos, en contados casos se imparte formación que nos enseñe a ser empáticos.

Aunque puedan parecer conceptos similares, respeto y cordialidad pueden tener poco que ver con la empatía.

Mientras que los primeros implican tratar «correctamente» a otros, el último avanza un paso más: Es tratar de estar «en la piel del otro».

¿Es tanta la diferencia entre ser respetuoso y ser empático?

Imaginemos la siguiente situación:

Surge un malestar con alguien a quien tenemos algún afecto que hizo que la relación quede incómoda para uno o para todos.

Atenta y respetuosamente comenzamos a explicar lo que nos parece que no está en su lugar, pero…

Expresamos lo que sentimos como nos sale.

«Porque lo teníamos que decir»

«Porque somos así».

«Porque una vez que lo decimos, nos hemos descargado, y todo ya puede volver a la normalidad».

La mayoría de las veces, luego de esto nos sentimos aliviados, suponiendo que todos somos iguales.

Muchas veces no es así, la otra parte puede quedar muy lastimada, aunque no haya sido nuestra intención.

Resultado: Posiblemente el problema no se solucione sino que empeore.

Tendemos a olvidar que toda relación necesita por lo menos dos partes que interactúen, y olvidamos esto al expresar nuestros pensamientos, sobre todo si implican algo que nos incomode (te invito a leer esta nota relacionada).

Desarrollando empatía es posible llegar a excelentes resultados

¿Entonces no hay que dialogar?

El diálogo es algo que nunca debe morir, solamente es mi opinión que podemos expresar todo tratando de poner en práctica el principio de ser empáticos.

La persona con la que hablamos, ¿puede estar pasando por algún mal momento? ¿puedo encontrar alguna manera de expresar lo mismo tratando de no ser hiriente?

Mi opinión es que la respuesta es siempre si, podemos encontrar las mejores palabras para cada situación sin dejar de expresar lo que nos pasa.

Tratar de ser empáticos no significa que no debamos exteriorizar lo que nos incomode.

Personalmente trato de relacionarme en base a este principio, y no he tenido malos resultados.

¿Y cuál es tu manera de plantear o de solucionar los problemas?

Déjamelo saber en los comentarios.

Si te ha gustado la nota dale me gusta, compártela en tus redes y suscríbete al blog para recibir notificaciones de nuevas entradas.

¿Qué significa ser mayor?

Una expresión muy usada

Ser mayor.

Es mi percepción que es una de las expresiones más utilizadas en cualquier etapa de nuestras vidas, y también una de las que quizás tenga gran cantidad de significados, según el contexto en que se diga.

Siguen algunos ejemplos

De los diferentes tipos de significados que le podamos dar a esta frase, me interesa prestarle principal atención al referido a la etapa que se refiere a partir de los 50 años.

Ser mayor

Esta simple frase es un comodín muy potente, ya que nos permite en muchos casos evadir todo aquello que nos pueda generar un estado de incomodidad y nos permite quedarnos en nuestra zona de confort.

Por otro lado, y en un sentido totalmente opuesto, nos da cierta libertades para realizar nuevas actividades.

¿Entonces cómo seguimos?

Como todo en la vida, independientemente de la edad cronológica, entiendo que todo se basa en mantener un equilibrio, acorde a nuestras realidades.

La naturaleza humana hace que en general utilicemos la ley del mínimo esfuerzo, tratando de tener los mejores resultados con el mínimo indispensable de nuestro esfuerzo.

Esto en sí mismo no lo veo como algo ni bueno ni malo, como todo, que sea una cosa u otra depende de cómo se utilice.

Llegado un cierto punto en nuestro recorrido por la senda de la vida es nuestro cuerpo el que va pidiendo descanso, es algo común a todos los seres vivos.

Sin embargo tenemos algo que nos diferencia y mucho del resto de los organismos que nos acompañan en este mundo, y es la capacidad de nuestra mente.

Ella es la que permite que cada día pueda tener un sabor diferente al anterior.

Una nueva línea de largada

Diferentes estudios médicos muestran cada vez más que después de los 50 años se sigue manteniendo la vitalidad tanto a nivel físico como mental, a diferencia de lo que sucedía años atrás.

Lo que puedo observar es que siempre es un excelente momento para comenzar algo nuevo, independientemente del tema de nuestra edad.

Solamente deberían tenerse en cuenta algunos puntos, que son válidos siempre, siempre según mi punto de observación:

  • Realizar visitas periódicas a nuestro médico para asegurarnos estar en nuestra mejor forma (tanto mental como física).
  • Lograr tener un buen descanso.
  • Mantener una dieta equilibrada.

Fundamentalmente tener ganas de disfrutar lo que hagamos.

Por supuesto que no significa dar un portazo, dejar todo y comenzar de nuevo, todos tenemos diferentes realidades, sino que se trata de comenzar o de retomar aquello que nos ayuda a sentirnos plenos y por diferentes motivos lo hemos dejado de lado.

Alguna carrera, hobbie, actividad.

Estamos en una etapa donde si bien las obligaciones no van a desaparecer, tenemos la flexibilidad de no tener una agenda muy apretada, con algo de tiempo para dedicarnos.

Por otro lado no tenemos que competir contra nadie, solamente comprometernos a que la final del día tengamos adquirido algo nuevo, ya sea de conocimiento o de experiencia, que nos ayude a seguir superándonos.

Podemos organizar mejor nuestra agenda para realizar actividades que nos permitan seguir creciendo

Por ultimo no menos importante:

¿Qué es lo más indicado para nosotros? Por supuesto aquello que nos haga sentir conformes y plenos.

Ser mayor nos permite estar en una etapa de la vida donde nuestra agenda tiene más lugares para poder dedicarnos a nosotros.

La mayoría de las notas respecto de la pregunta del título de la nota refieren al ciclo final de la vida.

Si bien es cierto, me gusta más verlo también como una etapa para poder sentirnos más plenos como personas.

Este es mi punto de vista, muy personal por cierto.

Te invito a dejar en los comentarios tu punto de vista, y compartir con nosotros cuáles son tus proyectos.

Si te ha gustado la nota puedes compartirla sin ningún inconveniente, lo que me alegraría muchísimo.

Suscríbete para recibir notificaciones de nuevas entradas.

¿Amigos o aduladores?

Somos seres sociales, lo sabemos y lo confirman a diario todas las ramas de la ciencia.

Vivir en perfecta soledad, acompañados solamente por nuestros pensamientos y emociones, para la inmensa mayoría de nosotros es, en el mejor de los casos, una utopía, y directamente impensable para prácticamente todos.

El solo hecho de pensarlo nos despierta extrañas sensaciones, si bien todos en algún momento hemos expresado el deseo de vivir en algún paraje donde no se vislumbre otra presencia humana.

A partir de los acontecimientos del último año hemos visto y vivido la angustia tanto del confinamiento como la de no estar en contacto con nuestros semejantes.

Ni que hablar del distanciamiento con quienes consideramos nuestros afectos.

Según indican diferentes estudios que se han realizado a lo largo del año que pasó se incrementaron las angustias de todos, por la falta de contacto real con quienes consideramos nuestros afectos.

Por suerte vino en auxilio la tecnología que permitió estar comunicados a pesar de las diferentes barreras físicas.

Tanto profesionales como amigos, todos dispuestos a dar una mano, con las precauciones debidas.

Respecto de los primeros, está todo claro, están capacitados para brindar ayuda.

Sucede que muchas veces el pedido de ayuda no se realiza a través de los profesionales sino en círculos de nuestros afectos.

Ante esto nadie duda en las buenas intenciones de quien es consultado, pero muchas veces surgen conflictos: La respuesta que se recibe no es la esperada, muchas veces parece ser todo lo contrario.

Y lo que resulta ser una asistencia honesta y desinteresada termina siendo motivo de otro conflicto….

Entonces surge la duda:

Hay que ser amigo sincero o adulador en estos casos?

Mi perspectiva es totalmente contraria a la segunda opción, ya que no conduce a nada positivo, por un lado porque sabemos que más que una ayuda solamente profundiza la angustia de quien confía en nosotros.

Por otro lado porque nosotros mismos sabemos que tarde o temprano la angustia saldrá nuevamente a flote, sin ningún cambio.

Si bien entiendo que la sinceridad es lo que verdaderamente puede ayudar, no es cuestión de ser insensible a lo que le sucede a nuestro amigo.

Se trata de poder diferenciar entre ser sincero o ser «sincericida»

Es un excelente ejercicio de «ponerse en los zapatos del otro», tratar de entender sus problemas y poder ayudarlo s reflexionar, de forma que vaya descubriendo el camino a seguir.

Todos hemos tenido momentos donde cuando hablamos con un amigo nos queda la sensación que está en nuestra contra.

Sabemos que seguimos en momentos críticos para todos, también que hemos pasado por momentos de posible zozobra, está en nuestras manos tomar esto como experiencia, capitalizarla y convertirla en fuente de ayuda, tratando de recalcar el hecho que brindaremos apoyo, que no es lo mismo que decir lo que se quiere escuchar o brindar soluciones mágicas.

Tratar de guiar sinceramente a quien nos necesita para que por sí mismos encuentren su salida entiendo que es la mejor forma de ser útil, tratando de evitar dar consejos, que generalmente no son bienvenidos.

Cuál es tu forma de ayudar a quien te la solicita?

Házmelo saber en los comentarios, son bienvenidos todos los puntos de vista y que compartas las acciones que hayas tomado, nos ayuda a crecer a todos.

Suscríbete al blog para estar al tanto de las nuevas publicaciones, cualuqier duda o consultar las puedes realizar a través de los comentarios o por medio del formulario de contacto.