Las apariencias engañan

Hay momentos en la vida en los que, desde afuera, todo parece estar bien. Carrera sólida, reconocimiento, estabilidad económica, una familia construida. Sin embargo, por dentro algo empieza a incomodar. Una sensación difusa, difícil de explicar, pero imposible de ignorar.

Las apariencias engañan, especialmente cuando se trata de bienestar, propósito y equilibrio personal. Y este es un punto de quiebre silencioso para muchos profesionales y líderes a partir de los 40.

Cuando “todo está bien”, pero algo no cierra

En conversaciones privadas aparece siempre el mismo patrón:
“No me falta nada, pero no me siento pleno.”
“No sé qué me pasa, pero ya no disfruto como antes.”
“Cumplí lo que se esperaba de mí… ¿y ahora qué?”

El costo invisible de sostener una imagen

Durante años aprendemos a sostener un rol: el del profesional competente, el referente, el que puede con todo. Esa imagen trae logros, pero también una carga silenciosa: no mostrar dudas, no pedir ayuda, no frenar.

Aquí es donde las apariencias engañan con más fuerza. Porque mientras el entorno valida el éxito, la persona empieza a desconectarse de sí misma.

El cansancio no siempre es físico

No siempre se trata de estrés o burnout clásico. Muchas veces es un agotamiento existencial: hacer, decidir y producir sin un “para qué” claro.

Señales frecuentes que suelen minimizarse

  • Falta de motivación sin una causa concreta
  • Irritabilidad o apatía en espacios antes disfrutables
  • Sensación de estar “funcionando en automático”
  • Dificultad para imaginar la próxima etapa de vida

Nada de esto suele aparecer en LinkedIn o en una reunión de directorio. Por eso, las apariencias engañan.

El nido vacío, el edadismo y la pregunta que incomoda

A partir de cierta etapa, aparecen nuevas preguntas:
¿Qué hago con el tiempo que se libera?
¿Sigo siendo relevante?
¿Esto es todo?

No es una crisis, es una transición

Aunque muchas personas lo viven como una crisis, en realidad es una transición natural. El problema no es lo que cambia, sino intentar atravesarlo con las mismas respuestas de antes.

Aquí es donde muchos se quedan atrapados: sosteniendo una versión pasada de sí mismos, por miedo a perder identidad, estatus o seguridad.

Reconciliar éxito externo con coherencia interna

El verdadero equilibrio no se trata de trabajar menos o renunciar a todo. Se trata de alinear lo que haces con lo que hoy eres.

Un enfoque diferente para una nueva etapa

Desde el Método Perennial, este proceso se apoya en cuatro pilares claros:

  • Un trabajo profundo sobre tus talentos naturales y tu propósito
  • Coaching de vida y ejecutivo para integrar cambio y estabilidad
  • Mentoría estratégica para convertir claridad en decisiones
  • Un método medido, con hitos y métricas que acompañan el avance

No se trata de empezar de cero, sino de reordenar con conciencia.

Elegir mirarte con honestidad

El mayor acto de liderazgo personal es animarte a mirar más allá de la imagen que sostienes. Reconocer que algo cambió no te debilita; te vuelve más lúcido.

Porque cuando te das permiso para revisar el rumbo, descubres que el problema nunca fue el éxito… sino vivir desconectado de tu propia evolución.

Una invitación final

Si algo de esto resuena, no lo apures ni lo ignores. Las transiciones importantes no se resuelven en soledad ni con recetas genéricas.

El momento perfecto para comenzar tu transformación no es cuando se dan todas las condiciones, sino cuando decides dar el primer paso.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro

Hay frases de la abuela que parecen simples… hasta que un día te atraviesan. 

“Quien tiene un amigo tiene un tesoro”. 

Y de pronto, ya no suenan tiernas. 
Suenan incómodas. 

Porque llegados a cierta etapa de la vida —cuando llevas años liderando, decidiendo, sosteniendo— esa frase no habla de cantidad, ni de reuniones sociales, ni de agendas llenas. Habla de algo mucho más crudo: la soledad silenciosa del adulto competente

Tal vez te pase esto. 

Tienes gente alrededor. 
Contactos. Equipos. Colegas. Responsabilidades. 
Personas que te escuchan… pero hace tiempo que no te sientes acompañado

Y eso duele más de lo que solemos admitir. 

A los 40, 50 o más, la vida empieza a filtrar. 
Ya no buscas amistades para llenar tiempo, sino vínculos donde puedas bajar la guardia. Donde no tengas que demostrar nada. Donde puedas decir: “No sé”, “estoy cansado”, “me siento perdido” sin miedo a perder valor. 

El problema es que muchos líderes han aprendido exactamente lo contrario: 
a ser fuertes, autosuficientes, resolutivos. 
Y sin darse cuenta, también aprendieron a cerrarse

He visto esto muchas veces. Y sí, también lo he vivido. 

Ese momento en el que te das cuenta de que sabes acompañar a otros, aconsejar, contener… pero no sabes cuándo fue la última vez que alguien hizo eso por ti. 
No porque no lo merezcas, sino porque dejaste de pedirlo

Porque el rol pesa. 
Porque el hábito se instala. 
Porque crees que ya deberías tener todo claro. 

Y ahí es donde la frase de la abuela vuelve, con una verdad incómoda: 
no se refería solo a la amistad social. 
Hablaba de tener a alguien que te vea cuando tú ya no te ves

Un amigo es quien puede decirte la verdad sin aplastarte. 
Quien no se impresiona con tu cargo. 
Quien no necesita que estés bien para quedarse. 

Y cuando ese amigo falta, el vacío no se nota de golpe. 
Se nota en el cuerpo. 
En el cansancio. 
En la sensación de estar “funcionando” pero no viviendo del todo. 

Muchos profesionales llegan a esta etapa pensando que necesitan un nuevo objetivo, un cambio de carrera o más reconocimiento. 
Y a veces lo que realmente necesitan es reconectar con vínculos auténticos, empezando por uno mismo. 

Desde el Método Perennial trabajamos mucho este punto, aunque no siempre se diga en voz alta. 
Porque el crecimiento no es solo estratégico. Es profundamente relacional. 

Claridad sin vínculo se vuelve fría. 
Éxito sin conexión se vuelve pesado. 
Propósito sin compañía se vuelve solitario. 

Por eso, parte del proceso es revisar algo clave: 
¿desde dónde estás sosteniendo tu vida hoy? 
¿Desde la autosuficiencia… o desde la posibilidad real de apoyarte? 

No se trata de buscar “más gente”. 
Se trata de mejores conversaciones
De espacios donde puedas ser humano antes que rol. 
Persona antes que etiqueta. 

Tal vez esta nota te incomode un poco. 
Tal vez te deje pensando en alguien. 
O en nadie. 

Si es así, no la descartes rápido. 
Las frases de la abuela nunca llegan por casualidad. 

👉 Si hoy sientes que lo que te pesa no es la falta de capacidad, sino la falta de compañía real en esta etapa de tu vida, escríbeme. 
Conversemos en privado. A veces, el primer tesoro es animarse a no atravesar todo solo. 

Y si esta nota te tocó, compártela. 
Puede ser el puente que otro necesita… y todavía no sabe cómo cruzar. 

#SomosPerennials 
#HaciaLaCimaDeTuVida 
#SeguirCreciendo 
#PropositoDeVida 
#TalentosNaturales 
#DescubreTusTalentos 

 #AmistadAutentica 
#SoledadSilenciosa 

Receta rápida para una noche, sándwich en pan árabe.

Hola, hoy vuelvo para compartirles una actividad (cocinar), una receta ideal para una cena rápida, para disfrutar con quien queramos.

Son pocos ingredientes, y de sencilla ejecución.

Para 2 porciones:

  • Pan tipo árabe (2 unidades).
  • Cebollas medianas (2 unidades)
  • Tomates tipo perita (4 unidades)
  • Pimiento (uno chico)
  • Queso tipo cremoso (50 gramos)
  • Jamón cocido (50 gramos)
  • Mayonesa (cantidad necesaria)
  • Orégano, romero (a gusto), albahaca (según preferencias)
  • Sal, pimienta (a gusto)
  • Aceite de oliva

En mi caso utilicé hierbas que cultivo en casa, picadas, por supuesto de pueden utilizar hierbas secas

Comenzamos con los tomates, los abrimos al medio, quitamos las semillas, condimentamos con sal, orégano albahaca y romero a gusto, rociamos con aceite de oliva y los asamos a fuego muy bajo en un sartén.

Cortamos la cebolla en brunoise, de forma más o menos tosca, para que se sienta su textura (particularmente me agrada de no memos de 5 mm de ancho y 15 o 20 mm de largo (aproximadamente 1/4 del diámetro de una cebolla), el pimiento en tiras y luego de forma transversal para que quede de tamaño parecido a la cebolla, y colocamos en un sartén con aceite de oliva a fuego medio, para que comience a caramelizar.

Sazonamos con orégano, romero, sal y pimienta a gusto.

En un bowl mezclamos a cebolla con dados de queso cremoso y mayonesa.

Cortamos el pan tipo árabe al medio, untamos con mayonesa y colocamos queso cremoso y jamón cocido, untamos con la cebolla y colocamos encima los tomates asados, colocamos la otra tapa de pan y luego 10 minutos a horno medio, para derretir el queso.

Servir y acompañar con la bebida de tu agrado (una cerveza bien fría es una compañera ideal para mi gusto… )

A disfrutar.

Déjame tus comentarios de esta receta, y si la has hecho me pondrá muy contento recibir tus comentarios.

Si te ha gustado la nota suscríbete para estar informado de nuevas publicaciones, dale me gusta y compártela en tus redes.

¡Hoy se cocina!!!

Otra forma de hacer cosas que nos gustan y disfrutar el hacer.

Es esta ocasión la temática es sobre una de mis actividades que me permiten relajarme y disfrutar: La cocina.

El motivo: Homenajear a quienes quiero preparando un almuerzo o cena.

Les dejo la receta de un sabroso vacío al horno, totalmente sencilla, rápida de preparar en cuanto a los ingredientes, y una cocción lenta (4 horas) en las que no hay que hacer absolutamente nada.

Ingredientes (para 4 personas):

Carne, papas, cebollas y pimientos solamente son necesarios

  • Corte de vacío (1kg)
  • Papas medianas (4)
  • Cebollas medianas (3)
  • Pimientos (2)
  • Caldo (verdura o carne) cantidad necesaria
  • Sal, pimienta a gusto.

Cotamos las papas en dados de aproximadamente 3x3cm, las cebollas y los pimientos en tamaño un poco mayor para que no se deshagan durante la cocción.

Cortamos las cebollas y pimientos no muy pequeños para que no se deshagan en la cocción

Colocamos en una fuente para horno profunda y cubrimos con el caldo.

Sobre la fuente colocamos un enrejado y sobre el el corte de carne untado en aceite y condimentado con sal y pimienta a gusto, le enrejado es para que la carne no esté en contacto directo con el liquido durante la cocción.

Cubrimos todo con papel de aluminio y llevamos a horno a 170° durante 4 horas, sin tocar para nada la fuente.

El papel de aluminio permite que los sabores del caldo y los vegetales penetren en la carne.

Podemos aprovechar este tiempo para relajarnos, no hay que hacer más nada hasta el momento de retirar, no es necesario controlar teniendo en cuenta la temperatura indicada.

Pasado este tiempo retiramos, dejamos reposar la carne 3 minutos y listo para servir.

Les dejo el equivalente del corte de vacío según el país

ArgentinaVacío
BoliviaFalda
BrasilVazio
ColombiaFalda
ChileTapa de Barriga
EcuadorFalda Vacío
MéxicoFalda / Aldilla
PerúFalda
UruguayFalda
VenezuelaFalda
Equivalencia del corte utilizado en diferentes paises

Por supuesto se puede realizar con el corte que más se adecúe a tu gusto.

Con qué te gusta agasajar a tus seres queridos?

Por favor házmelo saber en los comentarios, y también si has probado esta receta y qué te ha parecido.

Si te ha gustado te invito a que te suscribas para recibir notificaciones de nuevas notas y compartirla.